Claramente este es el objetivo más perseguido en cuanto a jardines sostenibles se refiere. Que con nuestras composiciones tengamos floración todo el año, utilizando distintas plantas con distintas floraciones.
También podemos asentar a la fauna auxiliar en nuestro jardín incorporando elementos decorativos y funcionales naturales como troncos y rocas o artificiales como hoteles de insectos, cajas nido, vasijas de barro etc.
Y por último, si es posible en nuestra zona, crear puntos de agua fijos que sirvan para ayudar a la fauna auxiliar en los meses de sequía más críticos.
Por eso, en resumen, el jardín más sostenible es aquel que creas utilizando la especies autóctonas de tu zona.