Prevención:
Ubicación.
Sembrarlas en zonas a pleno sol evitando la sombra de grandes árboles o arbustos. Estos harán que la tierra esté siempre más húmeda y, aunque en verano les puede venir bien, cuando lleguen las lluvias del otoño o la primavera, esta zona puede provocar pudrición de raíces, además que es más fácil la proliferación de hongos.
Si nuestro jardín es de semisombra intentemos ubicarlas en la zona más expuesta al sol posible, sobre todo teniendo en cuenta el sol del invierno.
Además podemos mezclar nuestra tierra con un aporte grande de arena de río y conseguir así, que esta sea más drenante. Gracias a eso evitaremos el encharcamiento.
Si vamos a cultivar en maceta es mejor usar un sustrato a base de fibra de coco o hacerlo nosotros casero, cuya receta te mostramos en otro post.