En la cuenca mediterránea sabemos que es de clima seco, lluvias estacionales y muy caluroso. Por tanto las aromáticas tienen una carrera contrarreloj para establecerse en el terreno.
Su germinación suele ser en otoño. Donde tienen la humedad suficiente para que en poco tiempo poder profundizar todo lo posible. Con unos poquitos días las jóvenes plántulas muestran raíces muy profundas 3 veces más que el tamaño de la propia planta. Algo que le pasa no solo a ellas, también a otros árboles o arbustos que comparten clima como las jaras o las encinas. Estas últimas por ejemplo pueden tener una raíz de dos metros de profundidad siendo una joven planta de solo unos centímetros de alta
Por tanto las aromáticas germinarán en otoño y aprovecharán el invierno y las lluvias de primavera para establecerse en el terreno, y si sobreviven al verano, se podrá decir que ya no las mata nadie.
Este poder que tienen las raíces de las aromáticas puede jugarnos una mala pasada en los jardines convencionales donde el agua es abundante y las tierras no son las más adecuadas, ya que estas super raíces tienen un talón de Aquiles o una criptonita: la asfixia radicular.
Esta surge cuando el terreno no drena bien o hay demasiado riego, algo que pasa en los jardines de césped, por ejemplo.