Las plantas aromáticas tienen un super poder: sus raíces. Y es que estas han sido la clave de su supervivencia durante miles de años en los entornos de donde son originarias: la cuenca mediterránea.
Cuando hablamos de plantas aromáticas nos referimos a las arbustivas (romero, tomillo, salvia, Santolina, lavanda, etc). Las otras las catalogamos más bien como hierbas culinarias( albahaca, perejil, etc) y tienen un sitema radicular y unas necesidades diferentes.
Tener en cuenta las raíces de las plantas aromáticas a la hora de sembrar es fundamental para su adaptación y supervivencia.

Diseño adaptado al clima y al terreno

En la cuenca mediterránea sabemos que es de clima seco, lluvias estacionales y muy caluroso. Por tanto las aromáticas tienen una carrera contrarreloj para establecerse en el terreno.
Su germinación suele ser en otoño. Donde tienen la humedad suficiente para que en poco tiempo poder profundizar todo lo posible. Con unos poquitos días las jóvenes plántulas muestran raíces muy profundas 3 veces más que el tamaño de la propia planta. Algo que le pasa no solo a ellas, también a otros árboles o arbustos que comparten clima como las jaras o las encinas. Estas últimas por ejemplo pueden tener una raíz de dos metros de profundidad siendo una joven planta de solo unos centímetros de alta
Por tanto las aromáticas germinarán en otoño y aprovecharán el invierno y las lluvias de primavera para establecerse en el terreno, y si sobreviven al verano, se podrá decir que ya no las mata nadie.
Este poder que tienen las raíces de las aromáticas puede jugarnos una mala pasada en los jardines convencionales donde el agua es abundante y las tierras no son las más adecuadas, ya que estas super raíces tienen un talón de Aquiles o una criptonita: la asfixia radicular.
Esta surge cuando el terreno no drena bien o hay demasiado riego, algo que pasa en los jardines de césped, por ejemplo.

Y qué síntomas tiene una planta con asfixia radicular:

Sus ramas se tornan grises y negras poco a poco. Se va secando por partes hasta que muere del todo.
Si quieres saber qué soluciones son las más apropiadas para tratar este asunto tenemos otro post donde damos algunas soluciones
Por tanto para evitar la asfixia y que nuestras aromáticas están sanas y se establezcan bien en el terreno tendremos que imitar las condiciones naturales de ellas:
Suelo que drene bien, riego el primer año hasta que se establezca y luego dejarla en secano, es decir, que se riegue de forma natural con la lluvia, pero siempre estaremos pendientes, si vemos que es joven y sus hojas y tallos tiernos se arquean… tiene sed, no la hagas sufrir y riégala un poco 😅. Esto puede ocurrir los dos primeros años de vida o si la sequía es demasiado larga.
Si la vamos a cultivar en maceta utilizaremos un sustrato a base de arena y humus de lombriz o compost

Las plantas aromáticas tienen un súper poder para sobrevivir al clima mediterráneo:

sus raíces, pero si no tenemos cuidado este diseño radicular puede volverse en su contra a la hora de cultivarla en casa.